Pocas veces el comportamiento humano no se ve influenciado por otro factor externo. Suele haber, en su mayoría, un ser dominante o un guía. Puede denomirarse ''autoridad carismática'', como también Max Weber -sociólogo, filósofo, político y economista- adhiere en su descripta teoría sobre la tipología de la autoridad. Él expresa que los líderes tienen determinada capacidad, a parte de características personales para que los subordinados acepten sus órdenes y a demás que se identifiquen con su persona. Yo aplico este tipo de autoridad, por ejemplo, al aula escolar, no sólo en el ámbito laboral como lo hace Weber.
La conducta de un grupo de personas casi sin conciencia, sigue e imita determinadas acciones que les son impuestas directa o indirectamente por el líder.
En este caso, yo observaba cómo los alumnos prestan su exclusiva atención a algunos profesores, no a todos, y por un tiempo preciso. Por eso es que influye su capacidad de dominación frente a la clase. Debo resaltar algo lógico, gracias a nuestra libertad, podemos en todo momento elegir cómo actuar, qué hacer o qué decir, por más que en el colegio nuestra libertad se vuelva aún más responsable. Pero, mientras haya un ser gobernante nos vemos casi humanamente obligados a actuar del mismo modo que este ordene o muestre como correcto.
El líder y el mismo grupo nos influencia casi sin darnos cuenta, somos seres domesticados. Basta que una sola persona hable, para que comience el bullicio, que uno ría para que todos lancen carcajadas, que uno calle, para que el silencio nazca. Basta que uno escriba, para que otros reflexionen.